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El sujeto y el deseo.
Una lectura actualizada de «Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano» J. Lacan
Este escrito es la comunicación de Lacan al Congreso de Royaumont, que auspiciado por los “Coloquios Filosóficos Internacionales” tuvo lugar en 1960.
No es casual que fuera en presencia de un auditorio filosófico donde Lacan presentase su nueva teoría del sujeto, porque dicho concepto tiene un origen filosófico y está tradicionalmente identificado al sujeto de la conciencia. Este sujeto solo podría ser desplazado del edificio filosófico por la incidencia del inconsciente. Y es por ello que Lacan justifica su subversión refiriéndose a la filosofía, que considera el pivote de su demostración, y especialmente a Descartes y Hegel.
La necesidad de esta nueva teoría del sujeto se impone por el desvío del psicoanálisis freudiano hacia la psicología y a la unidad del sujeto. Las desviaciones notorias de la praxis psicoanalítica llevan a Lacan a reinterpretar el inconsciente freudiano destacando al sujeto del mismo dividido por su propio discurso.
El concepto clave de este trayecto es el significante, mediante el cual Lacan define al inconsciente como una cadena de significantes que, en otro sitio, se repite e insiste para interferir en los cortes del discurso efectivo. Pero además de la construcción del concepto de un sujeto del inconsciente, abordará también la cuestión del deseo inconsciente. Para presentar el lugar del deseo introduce un grafo que, aunque se dibuje, tiene el estatuto de un matema. El grafo desarrollado aquí fue inicialmente construido en el Seminario V de Las Formaciones del inconsciente, sobre la estructura del chiste. En este escrito completa la construcción del grafo, tanto lógica como diacrónicamente.
Comenzará este proceso con la célula elemental, que es el entrecruzamiento entre el mensaje, primera línea horizontal, cadena de significantes del sujeto, y el Otro como lugar del tesoro de los significantes.
Los puntos de cruce son A, el lugar del tesoro del significante, que en este texto ya ha disminuido su consistencia y s(A), la puntuación donde la significación se constituye como producto terminado. La flecha ascendente, parte de un sujeto mítico, que representa el empuje de las necesidades que al pasar por el desfiladero del significante, se transmutan en demanda. Este sujeto, mediante la inscripción en el Otro con el rasgo unario, es enajenado en la identificación primaria del ideal del yo, que sustituirá el lugar del sujeto inicial.
La segunda línea es la del inconsciente. Entre las dos líneas horizontales se sitúa el deseo, articulado al fantasma. El deseo está en dependencia de la demanda que, al articularse en significantes, deja un resto metonímico, condición absoluta, elemento imposible, desconocido, al que llamamos deseo. Ascendiendo hasta el segundo piso, encontraremos la pulsión, siempre parcial, articulada con la castración y con el significante de la falta en el Otro. Esa es la conclusión final del grafo.
Este texto, que trabajaremos en el curso 2011-2012, es denso pero deslumbrante. En él Lacan va modificando sus propios conceptos, especialmente al definir al Otro como incompleto, lo que llevará al sujeto a tener que enfrentarse con su propio deseo.
Coordinació
Comisió d'Estudis d'ACCEP
(M. Baldiz, C. Lafuente, R. Miralpeix, R. Roca, R. Sonnabend)
Dissabtes de 10:00 a 14:30 (8 sessions – 36 hores) |
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